
Están llegando las épocas decembrinas. Aah pero como me gustan el otoño e invierno. Porque? se preguntaran ustedes. Han de decir esta más chido el verano; calor, cerveza, carnes asadas, mujeres en traje de baño o en su defecto en minifaldas. Es cierto no discuto eso... lo disfruto, me encanta todo eso. Pero, el calor insoportable, el sopor de las 3-4 de la tarde (en Cd. Juárez es agobiante, se que hay otras partes mas calurosas en la republica mexicana como Hermosillo, Sonora, cosa que ya he experimentado) no te lo quitas con nada!!!. Otro punto a favor del solsticio es que mientras mas calor sientas mas ganas de beber cerveza te dan para mitigarlo, y lo mismo piensa y hace las demás gente, y que mejor que una agradable sombrita o tejaban; en Ciudad Juárez mi segundo hogar es ampliamente recomendable ejercer este deporte en el lugar conocido como "el Mercado Juárez", donde la gente en su mayoría jóvenes, pero que van de todas las edades, se congregan sobre todo los domingos a beber, platicar, comer las exquisiteces mexicanas tales como los tacos de morcilla, caldos, antojitos, etc, ver bellas mujeres y escuchar en vivo canciones populares de conjuntos norteños.


Todo lo anterior suena como estar en el mismísimo edén, con una hielera inagotable rodeado de las modelos de la revista Maxim; y lo es!!!. Pero mis tendencias siempre se han inclinado hacia que anochezca mas temprano, días nublados, húmedos, fríos y sin el espantoso astro rey quemándote la jeta (que de por si estoy bastante bronceado), las nevadas que tanto nos alegran, las posadas, el maratón Guadalupe-reyes, los tantos días en tan poco tiempo que usamos para juntarnos y celebrar como si fuera el fin del mundo, para hacernos regalos y para abrazarnos. Y se nota!!!. El aire que cala y se infiltra quemando de frió nuestras narices, se colma de calor humano. Es más, yo creo que los “antros” en Nuevo Casas Grandes, y en gran parte del mundo son más concurridos en esas fechas que en cualquier época del año. Apenas hace unos momentos acabo de constatarlo. Vengo del Knock Out, y estaba hasta la madre; las chamarras estorbaban. Me gusta esta época por que el mismo frió obliga al sensible cuerpo humano a buscar instintivamente calor. A juntarse y repegarse, y tibiar la sangre con licor.



